jueves, 21 de febrero de 2008

Los Vertederos, fuentes de Contaminación

Los Vertederos, fuentes de Contaminación


Los vertederos son muy necesarios pero sin duda son también grandes fuentes de contaminación. Muchos vertederos no están controlados por las autoridades. Para que los vertederos dejen ser fuentes de contaminación, hay que separar y reciclar los residuos.


La eliminación de los residuos sólidos urbanos deberá llevarse a cabo evitando toda influencia perjudicial para el suelo, vegetación y fauna, la degradación del paisaje, las contaminaciones del aire y las aguas y, en general, todo lo que pueda atentar contra el ser humano o el medio ambiente.

Millones de toneladas de residuos sólidos urbanos (basuras), industriales y hospitalarios, y escombros son vertidos cada año de forma incontrolada o "controlada" en terrenos más o menos próximos a los núcleos de generación -urbanos o rurales-, en el interior y en las costas del Estado español: son los vertederos o basureros.

La composición de la basura es reflejo de la actual sociedad de consumo cuyos hábitos están dirigidos a la compra de productos de "usar y tirar" que, lejos de ofrecernos una mejor calidad de vida por la supuesta comodidad de su empleo, nos conducen a una irrefrenable generación de residuos. Estos productos tienen un exceso de embalaje, o son envasados con materiales no reutilizables ni reciclables, como los plásticos, y, una vez finalizada su utilidad, se "tiran a la basura". Sin embargo, la basura no desaparece sino que se traslada, la mayoría, a vertederos.
El impacto ambiental y sobre la salud pública que ocasionan los vertederos enormes "bolsas de basura" es cada vez más grave, pues el volumen de los residuos continúa creciendo sin que se tomen medidas para reducir su generación.

En España, se generan cada año 44,8 millones de toneladas de residuos sólidos urbanos, de los cuales, el 31,28% es vertido de forma incontrolada, el 48,97% "controlada", el 14,80% se composta y el 4,95% se incinera (MOPT, 1991).
En los vertederos, se producen reacciones químicas y biológicas entre los constituyentes de la materia orgánica e inorgánica. Los productos tóxicos resultantes son arrastrados por el agua de la lluvia (lixiviados) contaminando el suelo y las aguas subterráneas, o emitidos a la atmósfera (en forma de gases) contaminando el aire.
Cuando las basuras se vierten directamente al mar, normalmente a través de acantilados, se produce la degradación del ecosistema marino.

Los vertederos ocasionan contaminación ambiental (aire, tierra y agua), efectos perjudiciales sobre la salud pública (por la contaminación ambiental y por la posible transmisión de enfermedades infecciosas por los roedores que los habitan), degradación del medio marino e impacto paisajístico.
Además, suponen un derroche de recursos y de energía que podrían aprovecharse y de un espacio, que ya no podrá ser recuperado.

Los vertederos contaminan el aire

El gas metano, resultante de los procesos de fermentación anaeróbica (en ausencia de oxígeno) de la materia orgánica supone el 50% de las emisiones de gases producidas en los vertederos. Es un gas explosivo y causante de los incendios accidentales que se producen en los vertederos. Este gas y el anhídrido carbónico, producido durante la quema de las basuras, son los responsables principales del calentamiento global o efecto invernadero.
Otros gases emitidos en los vertederos son el cloruro de vinilo, benceno, tricloroetileno y cloruro de metilo de efectos tóxicos o cancerígenos.
Durante los incendios accidentales o provocados se liberan a la atmósfera sustancias altamente tóxicas como las dioxinas, al arder productos clorados, en especial los plásticos de cloruro de polivinilo (PVC) de amplio uso (envases de alimentos y bebidas, embalajes, juguetes, tuberías, etc.).

Como consecuencia de la combustión de los productos clorados, se emite también ácido clorhídrico, que ocasiona afecciones respiratorias e irritación de las mucosas.

El suelo y las aguas subterráneas

Los lixiviados arrastran las sustancias tóxicas producidas en el vertedero. La Agencia de Medio Ambiente de EE.UU. (USEPA) ha analizado hasta 200 compuestos diferentes presentes en los lixiviados en los vertederos de residuos sólidos urbanos. Algunos como cloruro de vinilo, cloruro de metilo, tetracloruro de carbono, clorobencenos (de los que destaca el hexaclorobenceno, por su toxicidad) y arsénico son sustancias cancerígenas.
Al igual que el resto de las sustancias organocloradas, son persistentes y bioacumulativas en todos los eslabones de la cadena trófica.
El plomo, cadmio y el mercurio son metales pesados presentes en los lixiviados de los vertederos. El plomo procede principalmente de las baterías de los coches y de aparatos electrónicos, plásticos, vidrio, cerámica, pigmentos, etc. El plomo ocasiona lesiones cerebrales en los niños e hipertensión arterial en adultos. El mercurio produce lesiones renales y neurológicas.
Las fuentes de cadmio y mercurio son fundamentalmente las pilas. El cadmio, además, se encuentra en los aparatos electrónicos, plásticos, etc.; produce lesiones renales y hepáticas.

La contaminación del agua de los pozos y acuíferos tiene consecuencias perjudiciales para la salud humana.
y degradan el medio marino.

El vertido de residuos sólidos urbanos y escombros al mar

A través de acantilados como el escandaloso ejemplo de Horcas Coloradas, en Melilla es una práctica habitual en las costas españolas.

Entre un 45% y un 80% de los objetos flotantes encontrados en el mar Mediterráneo son plásticos. Su ingestión, directa o indirecta, por parte de los organismos marinos es uno de los principales problemas que ocasionan.
Los plásticos tienen un grave impacto en la vida marina. Algunos animales los ingieren por error, como las tortugas marinas, que confunden los plásticos con las medusas, componente fundamental de su dieta. Ello les provoca obstrucciones intestinales e incluso, la muerte. Del mismo modo, algunas aves quedan atrapadas por plásticos que les ocasionan laceraciones, estrangulamientos y pueden provocarles la muerte.
Los vertederos "controlados" son depósitos de residuos en los que se "garantiza" que los líquidos de lixiviación no van a contaminar el suelo o las aguas subterráneas; para ello, deben disponer de sistemas de recogida de los lixiviados para ser tratados posteriormente. Sin embargo, la realidad es diferente. Los vertederos supuestamente controlados tienen fugas de gases y de lixiviados. Según la USEPA.

Existen buenas evidencias teóricas y prácticas de que los componentes tóxicos que se echan en los vertederos con casi seguridad emigrarán de estos depósitos al medio ambiente.



Autor: Greenpeace

La Contaminación del Aire

La Contaminación del Aire



Uno de los más graves problemas que tenemos los habitantes del planeta Tierra es la contaminación del aire que respiramos, primordial para la vida. Un elemento que participa mucho de la contaminación del aire es el uso abusivo del transporte particular.


La población, puede hacer mucho para mejorar el aire que respiramos todos.

El uso excesivo del automóvil provoca un alto grado de contaminación del aire y si le sumamos que muchos de ellos se encuentran en mal estado y despiden gran número de contaminantes que afectan directamente a la salud de los individuos, podremos darnos cuenta de lo mucho que podemos contribuir al medio ambiente.

El aire que respiramos está compuesto por 78% de nitrógeno, 21% de oxígeno, 0.093% de argón y una porción de vapor de aire, cuando hablamos de contaminación del aire, nos referimos a la alteración de esta composición, producida por causas naturales o provocadas por el hombre, las primeras no se pueden evitar, pero las segundas, es nuestra obligación evitarlas. Las fuentes que provocan la contaminación del aire se clasifican en fijas que son toda instalación establecida en un sólo lugar que tenga como finalidad desarrollar operaciones y procesos industriales, comerciales y fuentes móviles, que son todo equipo o maquinaria no fijos, con motores de combustión y similares que con motivo de su operación generan emisiones contaminantes a la atmósfera.

La industria y el transporte son las dos principales fuentes de contaminación del aire. Datos oficiales revelan que el transporte público de pasajeros, de carga y particulares, generan el 80 % del total de los contaminantes a la atmósfera, el 3% lo representa la industria y el 10% restante el comercio y los servicios Se consumen 43 millones de litros de combustible al día el 10% del presupuesto oficial, se destina a el sector salud, referente a enfermedades cardiovasculares y respiratorias existen 3.5 millones de vehículos automotores que circulan diariamente en vialidades, carreteras y autopistas.

Los principales contaminantes que despiden los vehículos automotores y que afectan la salud de la población, son: el monóxido de carbono, que se forma debido a la combustión incompleta en los motores de los vehículos que usan gasolina. Los hidrocarburos, se forma por componentes de la gasolina y otros derivados del petróleo. Los óxidos de nitrógeno, son contaminantes que por si mismos no representan problema, pero al hacer contacto con la luz solar, produce compuestos tóxicos. El ozono, forma parte de la capa superior de la tierra, y ayuda a filtrar los rayos ultravioletas provenientes del sol, pero si se encuentra a nivel del suelo se convierte en un contaminante muy poderoso. El plomo, se origina a partir de lo combustibles, es usado como aditivo antidetonante para gasolina y las partículas, que pueden flotar o sedimentarse y se conocen como partículas suspendidas totales.

El primer Programa de Verificación Vehicular Obligatorio, tuvo carácter de voluntario en 1982, en 1987 se convirtió en obligatorio y anual para autos particulares modelos 1976 a 1982, la intención de esta medida era que para fines de 1988, la aplicación del programa fuera gradual hasta abarcar todos los autos particulares. Desde 1988 el programa se convirtió en semestral y obligatorio.

Los verificentros, son empresas particulares encargadas de llevar a cabo la labor de inspeccionar que los vehículos se encuentren en buenas condiciones; cuentan con equipo especializado que mide los siguientes gases: óxidos de nitrógeno, hidrocarburos, monóxido de carbono, bióxido de carbono y oxígeno, éstos supervisados por las autoridades, dichos verificentros cuentan con candados como son: la grabación en video de las verificaciones durante todo el día, el conteo electrónico del número de vehículos que ingresan y salen del verificentro, auditorias técnicas, administrativas y de calibración, bitácoras de operación, imagen interior y exterior, así como los señalamientos de información y seguridad, reportes semanales, buzón de quejas, etc.

Para tener un aire más limpio, es necesario que contribuyamos a mejorar nuestro entorno, la naturaleza es de todos y está en nuestras manos el conservarla para legar a nuestros hijos un ambiente sano.



Autor: Abraham Bastida


La Contaminación Acústica

La Contaminación Acústica



Vivimos rodeados de contaminación, una a la que no damos mucha importancia es la contaminación acústica, siendo muy importante evitarla lo más posible. El estrés, el mal humor, dormir mal etc., pueden ser debidos a un exceso ce contaminación acústica.


¿Está usted continuamente estresado y no encuentra motivo real para ello?
¿Duerme mal por las noches?
¿Nota que está perdiendo capacidad auditiva?

Si ha respondido afirmativamente a estas preguntas es posible que usted esté pasando por un proceso de contaminación acústica.

Vivimos preocupados por la degradación ambiental que intoxica nuestro aire, nuestras aguas, nuestros alimentos y en general todo nuestro medio, y realmente tenemos motivos para inquietarnos. Sin embargo, demasiadas veces obviamos la grave contaminación acústica.

El ser humano posee un aparato auditivo constituido de tal manera que sólo puede soportar sin daño una carga acústica que se encuentre dentro de unos parámetros muy determinados. El hecho de que hoy en día sea normal que una motocicleta pase a nuestro lado emitiendo un fuerte ruido, o que una máquina hidráulica nos bombardee los oídos con sus fuertes golpes durante horas y horas, no significa ni mucho menos que sea inocuo para nuestra salud. Es cuestión de tiempo el que lleguemos a advertir las lesiones ocasionadas.

La problemática de la contaminación acústica es seria, entre otras circunstancias porque, cuando detectamos los primeros síntomas de daños, ya se ha producido una importante cantidad de trastornos en nuestro organismo, la mayoría de ellos consecuencia somatizada de un estrés continuado.

Tengamos en cuenta que en Europa se contabilizan cada año alrededor de un millón de personas diagnosticadas médicamente como "víctimas del ruido", entre patologías meramente auditivas y graves alteraciones de los sistemas nerviosos central y vegetativo.

¿Cuándo comienza realmente a perjudicarnos la contaminación acústica?

Los últimos estudios consideran como peligrosa para la salud la exposición a sonidos que oscilen entre 50 y 60 decibelios, y como manifiestamente nociva a partir de los 60 dB. Este nivel de ruido se alcanza demasiado fácilmente: gritos y discusiones, automóviles en marcha, un aparato de música a demasiado volumen, el centrifugado de una vieja lavadora, el chirrido de una máquina industrial, etc. Si hablamos ya de decibelios superiores a 80, estamos refiriéndonos a una verdadera agresión física.

Evidentemente, si no vivimos en una zona rural, nos será ciertamente difícil protegernos de la contaminación acústica en nuestro trabajo o en la calle. Sin embargo, sí podemos hacer algo para disfrutar de unas horas de tranquilidad y un buen sueño, protegiendo nuestro hogar de las agresiones por el ruido. El límite deseable de exposición máxima de sonido para las viviendas es de 55 dB, y según la directiva de la CEE de 1986, el nivel de ruido inocuo en una vivienda urbana debería oscilar entre 30 y 40, pero esto no siempre es fácil de lograr en muchas áreas urbanas. Por ello, vamos a ver algunas precauciones básicas para conseguir un mejor aislamiento acústico de nuestras casas.

Consejos para el aislamiento acústico de la vivienda

  • Si va a trasladarse próximamente a un nuevo hogar, aproveche la circunstancia para elegir una vivienda alejada de fábricas e instalaciones industriales, y elija una residencia cerca de un parque o zona verde antes que al pie de una calle concurrida y con exceso de tráfico.
  • Opte por revestir sus suelos con alfombras de lana, moquetas o grandes jarapas de algodón.
  • Las paredes absorben mejor el ruido si se recubren de papel pintado, mejor cuanto más rugoso.
  • Cuide la calidad de sus ventanas. Instale doble acristalamiento. Las cortinas también absorben buena parte de la contaminación acústica procedente del exterior.

La contaminación acústica en el trabajo

La más peligrosa fuente de contaminación acústica.
Si bien cualquiera de nosotros puede acomodar nuestra vivienda de modo que en su interior se permanezca dentro de un límite de decibelios más o menos razonable, lamentablemente no todos podemos decir lo mismo de nuestro lugar de trabajo. El taller, la empresa de transporte, la fábrica o la inocente oficina, suelen estar diseñados en vistas a una mayor producción, y muy pocas veces teniendo en cuenta la salud auditiva y psíquica de sus empleados: las máquinas de producción, los motores, las fotocopiadoras, las máquinas de escribir, las impresoras, y en general todos aquellos generadores de estímulos sonoros discontinuos (ruidos repetitivos con un intervalo de más de 2,5 segundos entre ellos), son importantes fuentes de agresiones auditivas.

El riesgo de pérdida de capacidad auditiva se incrementa tanto con el nivel de decibelios soportados como con la cantidad de años durante los que permanecemos expuestos al ruido, de tal modo que después de cuarenta años de trabajo bajo una presión de 100 dB, por ejemplo, podemos habernos convertido en auténticos "sordos".



Autor: Ana Fernández

Antenas de Telefonía en las comunidades

Antenas de Telefonía en las comunidades


Las antenas de telefonía en las comunidades han proliferado muchísimo. Reportan beneficios económicos a la comunidad pero también son perjudiciales. La emisión de ondas electro magnéticas por antenas de telefonía es algo que todavía se está discutiendo.


Desde esta Confederación, conjuntamente con la asesoría jurídica de Soledad Gallego Bernad, se ha elaborado la información más relevante sobre este tema, mediante este informe, vamos a tratar de dar unas pautas, desde el punto de vista legal y jurídico, a aquellas comunidades de vecinos que han recibido una oferta de una operadora de telefonía móvil, para la instalación en su azotea de antenas de telefonía móvil.

¿Que efectos producen las antenas de telefonía en un edificio?

Un efecto que hay que tener en cuenta, es el peso de la estructura que se pretende instalar, que suele ser de varias toneladas, ya que no solo se instalan las antenas de telefonía, sino también casetas con distintos equipos. Es conveniente que la comunidad de propietarios se informe bien sobre el peso que se va a instalar en la azotea, y el lugar de apoyo del mismo. Si es necesario, debería solicitarse un informe a un arquitecto o técnico independiente de la operadora.

¿Qué son las ondas electromagnéticas?

Las antenas de telefonía instaladas en la azotea del edificio cubre una zona determinada, y envía y recibe señales de todos los teléfonos móviles que se desplazan por su zona. Estas señales que recibe y emite se denominan ondas electromagnéticas. Estas ondas no se ven, no se huelen, son invisibles, y se desplazan por el espacio sin necesidad de cable ni soporte material alguno. Estas ondas son absorbidas fácilmente por el cuerpo humano, en el que producen unos determinados efectos biológicos.

El problema se plantea por la falta de acuerdo de los científicos sobre cuales son los niveles perjudiciales y es que no existe acuerdo entre los científicos sobre si la exposición residencial a las ondas de las antenas de telefonía móvil puede conllevar riesgos para la salud humana. Pero al mismo tiempo, existe un amplio consenso respecto a que no ha sido demostrado que la exposición a estas ondas sea absolutamente segura.

Responsabilidad que derivan para la Comunidad de Propietarios

En cuanto a posibles responsabilidades administrativas, la mayoría de los Ayuntamientos que actualmente han regulado la instalación de antenas de telefonía móvil en sus municipios han establecido que las infracciones que se cometan contra la normativa de instalación y conservación serán responsables solidarios, la empresa instaladora y el propietario o comunidad de propietarios del edificio o terreno en que se ubique la antena.

En cuanto a la responsabilidad civil que puede derivarse, es este un elemento que hay que tener muy en cuenta a la hora de adoptar la decisión de instalar las antenas de telefonía en el edificio, ya que el beneficio que se obtenga hoy, puede ser superado con creces por la cuantía de las indemnizaciones a pagar a vecinos que se opusieron a la instalación y a terceros residentes de edificios cercanos.

¿Que daños podemos alegar a las antenas de telefonía?

  • Daño patrimonial: al devaluarse el valor de las viviendas del edificio en el que se instalan las antenas de telefonía, y de los edificios colindantes, pues cada vez empiezan a aparecer más noticias en prensa y televisión, y la gente empieza a percibir un peligro en la cercanía de estas instalaciones. Este tipo de noticias, tengan o no fundamento científico, tienen un claro efecto sobre el valor de la propiedad inmobiliaria, ya que una persona que haya leído este tipo de noticias, se lo pensará dos veces antes de comprar una vivienda cercana a una antena.
  • Daño físico: derivado de las posibles enfermedades y trastornos físicos que puedan causar las ondas electromagnéticas que de forma continuada reciban de las antenas de telefonía los residentes del inmueble y vecinos colindantes. Las indemnizaciones pueden ser astronómicas, y nos encontraríamos ante un supuesto muy parecido al del tabaco o el amianto (en un principio se negó que fueran perjudiciales, demostrándose este extremo años después).
  • Daño moral o psíquico: precisamente porque no existe actualmente certeza científica, la incertidumbre, y el daño moral que se puede producir a determinadas personas al obligarlas a vivir cerca de esa posible fuente de riesgo, es algo constatable y reconocido ya por los tribunales españoles.

¿Me puedo oponer a la instalación de las antenas de telefonía móvil?

Según los artículos 12 y 17 de la Ley de Propiedad Horizontal, cualquier alteración de la estructura del edificio o de las cosas comunes afecta al título constitutivo, y requiere el voto favorable de todos los propietarios (unanimidad). Aunque solo un propietario se opusiera, no podría adoptarse validamente el acuerdo.

Aunque consideráramos que no se altera la estructura del edificio, y que no existe alteración visual de la fachada, el acuerdo que deberá adoptarse en este caso requerirá las 3/5 partes de los propietarios y necesitará el consentimiento del propietario o propietarios directamente afectados.
Hay que tener en cuenta que para adoptar el acuerdo, tanto por unanimidad como por mayoría cualificada, se contarán como votos favorables los de los propietarios ausentes de la votación, que debidamente citados a la Junta e informados posteriormente del acuerdo no manifiesten su oposición mediante escrito o telegrama dirigido al secretario en el plazo de 30 días. Esto es importante, porque si posteriormente se deriva algún tipo de responsabilidad, por los daños producidos a vecinos o terceros por la instalación de la antena, asumirán esa responsabilidad los vecinos que votaron favorablemente al acuerdo de instalación.

¿Puedo impugnar el acuerdo de la Junta de la instalación de las antenas de telefonía ?

Si la Junta de Propietarios entiende que no hace falta unanimidad, y adopta el acuerdo por mayoría de 3/5, los propietarios que están al corriente de todas sus deudas con la comunidad que hubieren votado en contra en la Junta y los ausentes, dispondrán de tres meses para impugnar dicho acuerdo de instalación ante los tribunales.



Autor: Consuvec

Medidas contra la Contaminación Lumínica

Medidas contra la Contaminación Lumínica


Algunas administraciones públicas están empezando a tomar medidas contra la contaminación lumínica, problema tal vez poco conocido pero ya preocupante. Las medidas contra la contaminación lumínica suelen ser sencillas y reportan muchos beneficios.


Utilizar el tipo de alumbrado más adecuado según su uso: vial, viario, zonas de peatones, ornamental.

Usar sistemas de encendido, como células fotoeléctricas, de gran calidad o relojes astronómicos para asegurar que el alumbrado no permanece encendido durante las horas de luz natural.

Las lámparas de vapor de sodio consumen casi la mitad que las de vapor de mercurio y lumínicamente contaminan menos.

Disponer que los cierres de las luminarias sean planos y el material utilizado tenga gran calidad de transmisión y resista los efectos de la intemperie y el paso del tiempo.

No utilizar luminarias tipo globo sin reflector en la parte superior ya que proyectan una gran emisión de luz por encima de la horizontal.

Para el alumbrado ornamental, es necesario utilizar luminarias asimétricas de alto rendimiento. Iluminan mejor con menos luz.

Es necesario evitar la emisión de luz por encima de la horizontal, sobre todo en el alumbrado de viales y calles.

El alumbrado de túneles y pasos inferiores debe considerarse una excepción a estas medidas.

Por qué hay que combatir la contaminación lumínica

Disminuye el consumo energético e indirectamente el consumo de combustibles.

Protege al medio ambiente nocturno ya que devuelve a la naturaleza estadios de hábitat original, al tiempo que se protegen las aves y mamíferos nocturnos.

Se reduce el deslumbramiento de los conductores, con lo que se aumenta la seguridad vial.

Se colabora con la visibilidad nocturna, oscura, del tráfico aéreo u marítimo.

Permite la observación astronómica, tanto a profesionales como a aficionados.

E incluso se cumple con el prefecto de la Declaración Universal de las Generaciones Futuras de la UNESCO que recoge el derecho a una Tierra indemne y no contaminada, incluyendo el derecho a un cielo puro.

Contra el vandalismo

Estudios realizados en Nueva York, una urbe cuya contaminación lumínica es percibida de forma clara sin necesitar de salir de la atmósfera, llegaron a la conclusión de que la reducción de excesiva luz reduce el vandalismo. Esta tesis que parece chocar con el sentido común no deja de aportar ciertos rasgos clarificadores cuando se advierte, y así se demuestra, que una buena iluminación es precisamente la que limita la luz al suelo, y no al entorno. En instalaciones alejadas de zonas iluminadas, aseguraba el estudio que es preferible no utilizar alumbrados de seguridad pues de lo contrario se está indicando donde se encuentra la instalación y proporcionando posibles zonas de acceso a la misma. Es más efectivo un alumbrado disuasorio que se encienda por presencia o similar. Igual sucede con edificios aislados o pequeñas concentraciones de casas, donde el disimular la presencia en la noche posibilita evitar ser objetivos de robos.

Las lámparas: poco, medianamente o muy contaminantes

De los tipos de lámparas que actualmente existen en el mercado, atendiendo a sus espectros, se pueden clasificar de la siguiente forma:

    Poco contaminantes
  • Vapor de sodio a baja presión: emite prácticamente sólo en una estrecha zona del espectro, dejando limpio el resto. Su luz es amarillenta y monocromática. Es recomendable para alumbrados de seguridad y carreteras fuera de núcleos urbanos. Son las más eficientes del mercado y carece de residuos tóxicos y peligrosos.
  • Vapor de sodio a alta presión: emiten sólo dentro del espectro visible. Su luz es amarillenta con rendimientos de color entre 20% y 80%, dependiendo del modelo. Es recomendable para todo tipo de alumbrado exterior. Son las más eficientes del mercado después de las de baja presión.
    Medianamente contaminantes
  • Lámparas incandescentes: no emiten en el ultravioleta pero si en el infrarrojo cercano. Su espectro es continuo. Su luz es amarillenta con un rendimiento de color del 100%. No es recomendable para alumbrado exterior, excepto para iluminar detalles ornamentales. Son las más ineficaces del mercado.
  • Lámparas incandescentes halógenas: son iguales que las incandescentes pero emiten algo más en el ultravioleta si no va provista de un cristal difusor (son peligrosas sin este cristal por emitir en el ultravioleta duro). Son algo más eficaces que las incandescentes.
  • Lámparas fluorescentes en tubos y compactas (vapor de mercurio a baja presión): emiten en el Ultravioleta. Su luz es blanca con rendimientos cromáticos entre el 40% y el 90%. Es recomendable para alumbrados peatonales y de jardines. Tienen una alta eficiencia. Estas lámparas son medianamente contaminantes si no se usan en grandes instalaciones y convenientemente apantalladas evitando emisión de luz sobre el horizonte.
    Muy contaminantes
  • Lámparas de vapor de mercurio a alta presión: tienen una elevada emisión en el ultravioleta. Su luz es blanca con rendimientos de color inferiores al 60%. Es recomendable para zonas peatonales y de jardines. Son las menos eficientes del mercado en lámparas de descarga.
  • Lámparas de halogenuros metálicos: tienen una fortísima emisión en el ultravioleta. Su luz es blanca azulada con rendimientos de color entre el 60% y el 90%. Es recomendable para eventos deportivos importantes y grandes zonas donde se requiera un elevado rendimiento cromático. Son muy eficaces, parecidas al sodio de alta presión, pero de corta vida.


Autor: Consumer

La Contaminación del Agua

La Contaminación del Agua


El problema de la contaminación del agua es conocido de antiguo, ya que aparecen relatos de contaminación de agua incluso en las Sagradas Escrituras. La OMS está preocupada por la contaminación del agua ya que el agua es necesaria y cada vez más escasa.


El agua constituye un elemento natural indispensable para el desarrollo de la vida y de las actividades humanas; resulta difícil imaginar cualquier tipo de actividad en la que no se utilice, de una u otra forma.

En nuestro planeta cubre el 75% de su superficie, pero no toda el agua se encuentra en condiciones aptas para el uso humano. El 97.5% del agua es salada, el 2.5% resultante es agua dulce distribuida en lagos, ríos, arroyos y embalses; esta mínima proporción es la que podemos utilizar con más facilidad.

El agua para satisfacer distintas necesidades se transforma en un recurso. Sin embargo no todas las personas disponen de él. Esto sucede por varios motivos, entre los cuales se puede mencionar la desigual distribución natural del agua en la superficie terrestre. Esta imposibilidad lleva a situaciones de escasez, que no tiene causas exclusivamente naturales, sino que también sociales. Esto nos permite decir que existe una estrecha relación entre la posibilidad de abastecimiento y el desarrollo, porque cuanto mayor es el desarrollo, mayor es la capacidad para obtenerla y mayor es la contaminación.

La humanidad requiere el agua cada vez en mayores cantidades para realizar sus actividades. El mayor consumo de agua también se debe al incremento de las practicas de irrigación agrícolas, al gran desarrollo industrial o a la existencia de hábitos de consumo que, en ocasiones, implican su derroche.

Múltiples usos del agua

El consumo de agua varia según el tipo de actividad para el cual se emplea. La agricultura de irrigación es la que demanda mayor cantidad; a ella le sigue la industria y en el ultimo termino el consumo domestico.

En el caso de la agricultura, debemos considerar que mediante la irrigación artificial se logra incrementar la producción de alimentos. En el proceso industrial, el agua también es imprescindible: algunas industrias usan agua potable para elaborar sus productos, mientras que la mayoría la utilizan en sus procesos productivos, como refrigerante o como diluyente de efluentes.

En el caso del consumo doméstico se tiene en cuenta el uso en la higiene personal, el lavado de utensilios, cocina, bebida, lavado de autos, riego de jardines, etc.

En la actualidad, por ejemplo, la agricultura representa más del 90% del consumo global de agua dulce continental; el resto se distribuye entre la industria y el uso domestico. El problema de la distribución del agua con respecto a las sociedades que la consumen ha generado respuestas tecnológicas variadas. Los antiguos romanos construyeron acueductos y norias.

La contaminación del agua

El problema de la contaminación del agua dulce es conocido de antiguo. Uno de los primeros testimonios históricos lo constituye el relato de las Sagradas Escrituras (Éxodo, 7, 14 - 25) acerca de una de las diez plagas de Egipto, en la que se describe la transformación en "sangre" de las aguas del río Nilo. Dicho fenómeno fue sin duda debido a la contaminación biológica producida por microorganismos (algas, bacterias sulfurosas o dinofíceos). Con el incremento de la población y el surgimiento de la actividad industrial la polución de ríos, lagos y aguas subterráneas aumenta constantemente. La Organización Mundial de la Salud define a la polución de las aguas dulces de la siguiente manera: "Debe considerarse que un agua está polucionada, cuando su composición o su estado están alterados de tal modo que ya no reúnen las condiciones a una u otra o al conjunto de utilizaciones a las que se hubiera destinado en su estado natural".

De acuerdo a la definición que da la OMS para la contaminación del agua debe considerarse también, tanto las modificaciones de las propiedades físicas, químicas y biológicas del agua, que pueden hacer perder a ésta su potabilidad para el consumo diario o su utilización para actividades domésticas, industriales, agrícolas, etc., como asimismo los cambios de temperatura provocados por emisiones de agua caliente (polución térmica).

En realidad, siempre hay una contaminación del agua natural originada por restos animales y vegetales y por minerales y sustancias gaseosas que se disuelven cuando los cuerpos de agua atraviesan diferentes terrenos.

Los materiales orgánicos, mediante procesos biológicos naturales de biodegradación en los que intervienen descomponedores acuáticos (bacterias y hongos), son degradados a sustancias más sencillas. En estos procesos es fundamental la cantidad de oxígeno disuelto en el agua porque los descomponedores lo necesitan para vivir y para producir la biodegradación.

Sustancias que provocan la contaminación del agua

Hay un gran numero de contaminantes del agua que se pueden clasificar de muy diferentes maneras.
Una posibilidad bastante usada es agruparlos en los siguientes grupos:

  • Microorganismos patógenos: son los diferentes tipos de bacterias, virus, protozoos y otros organismos que transmiten enfermedades como el cólera, tifus, gastroenteritis diversas, hepatitis, etc. En los países en vías de desarrollo las enfermedades producidas por estos patógenos son uno de los motivos más importantes de muerte prematura, sobre todo de niños.
    Normalmente estos microbios llegan al agua en las heces y otros restos orgánicos que producen las personas infectadas. Por esto, un buen índice para medir la salubridad de las aguas, en lo que se refiere a estos microorganismos, es el número de bacterias coliformes presentes en el agua. La OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda que en el agua para beber haya 0 colonias de coliformes por 100 ml. de agua.
  • Desechos orgánicos: son el conjunto de residuos orgánicos producidos por los seres humanos, ganado, etc. Incluyen heces y otros materiales que pueden ser descompuestos por bacterias aeróbicas, es decir en procesos con consumo de oxígeno. Cuando este tipo de desechos se encuentran en exceso, la proliferación de bacterias agota el oxígeno, y ya no pueden vivir en estas aguas peces y otros seres vivos que necesitan oxígeno. Buenos índices para medir la contaminación por desechos orgánicos son la cantidad de oxigeno disuelto, OD, en agua, o la DBO (Demanda Biológica de oxigeno).
  • Sustancias químicas inorgánicas: en este grupo están incluidos ácidos, sales y metales tóxicos como el mercurio y el plomo. Si están en cantidades altas pueden causar graves daños a los seres vivos, disminuir los rendimientos agrícolas y corroer los equipos que se usan para trabajar con el agua.
  • Nutrientes vegetales inorgánicos: nitratos y fosfatos son sustancias solubles en agua que las plantas necesitan para su desarrollo, pero si se encuentran en cantidad excesiva inducen el crecimiento desmesurado de algas y otros organismos provocando la eutrofización de las aguas. Cuando estas algas y otros vegetales mueren, al ser descompuestos por los microorganismos, se agota el oxígeno y se hace imposible la vida de otros seres vivos. El resultado es un agua maloliente e inutilizable.
  • Compuestos orgánicos: muchas moléculas orgánicas como petróleo, gasolina, plásticos, plaguicidas, disolventes, detergentes, etc., acaban en el agua y permanecen, en algunos casos, largos períodos de tiempo, porque, al ser productos fabricados por el hombre, tienen estructuras moleculares complejas difíciles de degradar por los microorganismos.
  • Sedimentos y materiales suspendidos: muchas partículas arrancadas del suelo y arrastradas a las aguas, junto con otros materiales que hay en suspensión en las aguas, son, en términos de masa total, la mayor fuente de contaminación del agua. La turbidez que provocan en el agua dificulta la vida de algunos organismos, y los sedimentos que se van acumulando destruyen sitios de alimentación o desove de los peces, rellenan lagos o pantanos y obstruyen canales, rías y puertos.
  • Sustancias radiactivas: isótopos radiactivos solubles pueden estar presentes en el agua y, a veces, se pueden ir acumulando a los largo de las cadenas tróficas, alcanzando concentraciones considerablemente más altas en algunos tejidos vivos que las que tenían en el agua.
  • Contaminación Térmica: el agua caliente liberada por centrales de energía o procesos industriales eleva, en ocasiones, la temperatura de ríos o embalses con lo que disminuye su capacidad de contener oxígeno y afecta a la vida de los organismos


Autor: Rincon del vago

La Contaminación Lumínica

La Contaminación Lumínica


La contaminación lumínica comienza a ser tenida en cuenta por las administraciones ya que ocasiona multitud de graves problemas en nuestra salud. Reconocido el problema de la contaminación lumínica, hay que aplicar soluciones sencillas y prácticas.


Origen de la contaminación lumínica

La Contaminación Lumínica está originada por el uso de un alumbrado ineficiente y mal diseñado, que envía la luz a zonas donde es innecesaria: Hacia el cielo. El uso de proyectores y cañones láser, la iluminación publicitaria descontrolada, y la ausencia de horario de apagado tanto de aquella como de la iluminación ornamental contribuyen igualmente a generar este problema.

Es necesario advertir que también se produce Contaminación Lumínica al emplear intensidades excesivas de iluminación, y/o rangos espectrales innecesarios para la realización de las actividades previstas en la zona alumbrada.

Es relevante indicar que los graves perjuicios ocasionados por la Contaminación Lumínica no se limitan al entorno del lugar donde se produce -poblaciones, polígonos industriales, áreas comerciales, carreteras-, sino que la luz se difunde por la atmósfera y su efecto se deja sentir hasta decenas de kilómetros o más desde su origen.

Mitos sobre el alumbrado exterior

No puede ponerse en duda el logro que supone el alumbrado exterior nocturno y su necesidad para el desarrollo de nuestras actividades académicas, laborales o de ocio, sin embargo la Contaminación Lumínica NO es la consecuencia inevitable de este gran avance.

Por tanto, es falso que, evitando la Contaminación Lumínica, se quiera dejar pueblos y ciudades a oscuras, pues sólo se pretende eliminar la emisión de luz directa a la atmósfera sin que, por supuesto, se vean comprometidos los niveles de iluminación necesarios en el suelo. De hecho, este tipo de contaminación lumínica está producida por luz artificial que se desperdicia de forma inútil, pues toda luz enviada lateralmente, hacia arriba o hacia los espacios en donde no es necesaria no se utiliza para ver y es un derroche de energía y dinero.

Otros mitos, falsos pero muy arraigados, son que "cuanta más luz y mayor potencia mejor", pues la luz mal dirigida no proporciona seguridad ni visibilidad, sino todo lo contrario; o pensar que los cambios en el alumbrado necesarios para evitar la Contaminación Lumínica, o su sustitución, son demasiado costosos, pues el ahorro conseguido, al aumentar la eficiencia, permite amortizar la inversión en pocos años y, por otra parte, organismos como el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía -IDAE- disponen de ayudas específicas dedicadas a fomentar la eficiencia energética que pueden aplicarse en estos casos.
Farolas tipo "globo", un modelo altamente generador de contaminación lumínica.

Reglas generales para iluminar correctamente

Nuestras propuestas para evitar la contaminación lumínica pasan por la aplicación de reglas sencillas y lógicas como son emplear de forma generalizada farolas apantalladas donde la bombilla este instalada horizontalmente -paralela al suelo- y que dirijan el flujo luminoso únicamente hacia abajo; usar preferentemente lámparas de vapor de sodio de baja presión (VSBP), las más eficientes energéticamente, y de una potencia adecuada al uso; restringir el horario de la iluminación ornamental; limitar la iluminación de vallas y postes publicitarios y establecer un horario de apagado; prohibir los cañones de luz o láser, y cualquier proyector que envíe luz al cielo; usar proyectores asimétricos sin inclinación o con rejillas antideslumbrantes; y reducir el consumo en horas de menor actividad mediante la bajada de tensión en la red pública o el apagado selectivo de luminarias (el IDAE estima que sólo el 27% de la potencia instalada consta de sistemas de regulación del flujo luminoso y apenas un 5% cuenta con un sistema de control centralizado para su encendido y apagado).

Nada hay que impida hacerlo salvo la voluntad de dar el paso: las Comunidades Autónomas de Canarias, Cataluña, Navarra e Islas Baleares ya tienen leyes al respecto, otras están en proceso de elaboración o trámite, numerosas ordenanzas municipales tratan el problema de la contaminación lumínica, y existe una declaración de reconocimiento del valor cultural del cielo nocturno y de la necesidad de preservarlo para la ciencia y las generaciones venideras.

Incluso el Ministerio de Medio Ambiente ha reconocido el problema de la contaminación lumínica y, aunque tímidamente, comienza a prestarle atención al considerar que "... presenta consecuencias perjudiciales para la biodiversidad y el medio ambiente en general, en la medida en que se estén alterando de manera desordenada las condiciones naturales de oscuridad propias de las horas nocturnas" y "... afecta a la visión del cielo, el cual forma parte del paisaje natural y debe ser protegido, como patrimonio común de todos los ciudadanos y por la necesidad de posibilitar su estudio científico".



Autor: Ecologistas en Accion