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sábado, 2 de febrero de 2008

La Mujer y su Imagen Personal

La Mujer y su Imagen Personal


Mucha gente relaciona el tema de la imagen personal con algo superficial, externo, con estar pendientes de la ropa, la moda o lo frívolo. Sin embargo, la Imagen Personal es mucho más que eso y abarca un exterior que se ve, pero también un interior invisible en sí mismo pero muy visible a través de la imagen que reciben las personas con las que contactamos.

La persona que nos ve por primera vez, nos percibe de la siguiente forma: en un 55% recibe una imagen visual, compuesta de nuestro atuendo, aspecto general, aseo, lenguaje corporal o no verbal y porte, o lo que se suele llamar presencia. Un 38% de la percepción es auditiva, en el sentido del tono, la cadencia y el timbre de voz. Y solo un 7% corresponde al discurso, a lo que decimos.

De manera que se tiene una percepción y se capta una imagen global de las personas. Y si lo analizamos bien, esto tiene sentido, porque con el discurso podemos mentir, pero con el cuerpo no. Tal como nos sentimos internamente, las emociones que tenemos, nuestros pensamientos habituales, se reflejan en la cara, en la postura, y crease o no, en la ropa que nos ponemos, en el corte de pelo, en la combinación de colores que usamos. Somos una totalidad y actuamos como una totalidad. Y teniendo en cuenta la manera como llegamos a los demás, la imagen que ellos reciben hace la diferencia a la hora de conseguir un trabajo o un cliente. Cuando alguien tiene que elegir entre varias personas con capacidades similares en su trabajo o profesión, la diferencia la hace la persona que lo ofrece. Es lo único con lo que cuenta el que tiene que hacer la elección.

Por eso en el mundo actual, la mujer profesional no se puede dar el lujo de ofrecer una imagen que comunique un mensaje equivocado o discordante con su actividad. Puede gestionar la imagen que desea proyectar, ya que no se trata de un asunto de glamour o ropa cara sino que es algo que se puede trabajar, creando un estilo propio al potenciar lo mejor de sí misma, para que se haga visible en el entorno.

Autor: Lic. Teresa García

La Imagen Personal y el Movimiento

La Imagen Personal y el Movimiento


Decimos más cosas con el cuerpo que con las palabras. Y somos más sinceros. El cuerpo tiene una mente propia y no quiere mentir. Cuando no decimos la verdad, se nota en el cuerpo, en la postura, la mirada y los gestos. También en los ojos, que se mueven huidizos hacia todas partes.

Para proyectar una Imagen Personal armoniosa e integrada, el lenguaje corporal debe coincidir con el verbal. No deben haber contradicciones. Pero para saber lo que dice el cuerpo, hay que conocerlo, y para conocerlo, hay que moverlo. La única forma de tener consciencia del cuerpo, es a través del movimiento. La vida sedentaria, además de atentar contra la silueta, nos desconecta del cuerpo, y terminamos por dejar de percibirnos.

Es verdad que no somos solamente un cuerpo. Pero ni se nos ocurra ignorarlo, porque se va a hacer oír claramente con síntomas dolorosos.
El cuerpo necesita cuidados, atención, cariño y necesita desarrollarse. Está hecho para el movimiento y la acción.

Hoy en día existen infinidad de estilos de movimiento. Hay para todos los gustos: entrenamiento "duro", musculación, aeróbico, carrera, y hay también tai-chi, yoga, chi-kung y la antigua, simple y económica caminata. No hay excusas para el sedentarismo y pasó hace rato el tiempo en que las mujeres nos sentábamos a hacer punto y a mirar pasar la vida. Estamos en el mundo y el mundo es movimiento. Necesitamos un cuerpo apto para vivir en él.

Autor: Lic. Teresa García